El sector agropecuario hondureño registró una reducción del -1.2% al cierre de 2024, según un informe del Banco Central de Honduras (BCH). Esta disminución, reflejada en el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), afectó actividades como la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con implicaciones directas en la economía nacional debido a la relevancia de este sector en el empleo y el comercio exterior.
Entre los cultivos con impacto negativo se encuentran el banano y el café, cuya producción se redujo debido a factores climáticos que afectaron las condiciones de cultivo. Además, la escasez de mano de obra limitó la capacidad de producción, afectando la competitividad del sector y reduciendo la oferta para exportación.
La reducción en la actividad agropecuaria tuvo un efecto directo en las exportaciones agrícolas, que disminuyeron un 16%, alcanzando un total de 834 millones de dólares en 2024.
En el caso del banano, la caída de los precios internacionales, reportados en 6.14 dólares por caja de 40 libras, estuvo influenciada por un aumento de la oferta mundial, particularmente de Ecuador. Esta combinación de menor producción y precios reducidos afectó el ingreso de divisas, con repercusiones en la balanza comercial del país.
No obstante, algunos productos mostraron un comportamiento favorable. Las exportaciones de hortalizas y legumbres, en particular la ocra, registraron un incremento de 15.5 millones de dólares, lo que representó una oportunidad para compensar parcialmente las pérdidas en otros rubros.
Mientras que algunas actividades agropecuarias enfrentaron una reducción en su producción, otras mantuvieron un desempeño estable. El cultivo de maíz y frijol continuó respondiendo a la demanda interna, asegurando el abastecimiento del mercado local. Asimismo, las actividades avícolas y ganaderas lograron sostener su producción, satisfaciendo las necesidades tanto de los hogares como de la industria alimentaria.
Por otro lado, la producción acuícola, que incluye el cultivo de peces y camarones, experimentó una contracción debido a una menor demanda externa. Esta situación afectó la generación de ingresos en el sector y podría incidir en la generación de empleos relacionados con estas actividades.

Perspectivas para el sector agropecuario
Frente a este escenario, se plantean diversos desafíos y oportunidades para el sector agropecuario en Honduras. La adaptación a eventos climáticos adversos se vuelve una prioridad para los productores, quienes requieren estrategias para mitigar los efectos de fenómenos meteorológicos en la producción.
Además, la incorporación de nuevas tecnologías y prácticas sostenibles podría contribuir a mejorar la eficiencia y la resiliencia del sector.
En términos de comercio exterior, la diversificación de productos y la apertura de nuevos mercados representan una alternativa para fortalecer la actividad agropecuaria. Un mayor acceso a mercados internacionales permitiría mejorar la competitividad de los productos hondureños y generar mayor estabilidad económica en el sector.
A pesar de la contracción del -1.2% en la producción agropecuaria, la reactivación del sector dependerá de la capacidad de adaptación de los productores, la inversión en innovación y el aprovechamiento de oportunidades en el mercado mundial.
La evolución de estas estrategias podría determinar el impacto a mediano y largo plazo en la economía hondureña.