Con más del 72% de las actas procesadas, el escrutinio especial de las elecciones primarias celebradas el pasado 9 de marzo sigue en marcha. Aunque los resultados en el nivel presidencial mantienen el orden de las preferencias iniciales, los datos actualizados revelan matices importantes sobre el comportamiento del electorado, la distribución del voto por partido y la participación efectiva en el proceso.
Rixi Moncada, precandidata por el partido Libertad y Refundación (Libre), continúa siendo la figura más votada a nivel individual, con más de 503,000 marcas. Sin embargo, al analizar los resultados por partido, es el Partido Nacional el que encabeza la contienda con un acumulado de más de 600,000 votos entre sus cuatro aspirantes. Libre se posiciona en segundo lugar con poco más de 544,000, y el Partido Liberal cierra en tercera posición con 483,653 sufragios válidos.
En cuanto a los precandidatos más votados por partido, el panorama se mantiene sin variaciones: Nasry Asfura lidera en el Partido Nacional con más de 459,000 votos; Rixi Moncada sigue en cabeza dentro de Libre; y Salvador Nasralla se impone en el Partido Liberal con 280,585 marcas.
Los datos revelan también contrastes en el rendimiento por mesa escrutada. El Partido Nacional promedia 110.5 votos por acta, seguido por Libre con 104.4, mientras el Partido Liberal alcanza un promedio de 91.8. Estas cifras permiten observar no solo el nivel de movilización interna de cada partido, sino también el grado de organización territorial durante las primarias.
Voto nulo como señal de protesta
Uno de los aspectos más relevantes que emerge del escrutinio especial es el comportamiento del voto nulo y en blanco. En el caso de Libre, más de 122,000 personas decidieron no respaldar a ninguno de sus dos precandidatos presidenciales.
Esta cifra representa el 18.5% de las marcas válidas dentro del partido, una proporción significativamente más alta que la registrada por los nacionalistas (9.3%) o los liberales (8.4%).
Desde distintos espacios de análisis, este fenómeno ha sido interpretado como una forma de manifestación interna. Para algunos analistas, el voto nulo o en blanco en procesos internos es una señal de disconformidad con las opciones ofrecidas, y un recordatorio del desafío que representa cohesionar las bases partidarias de cara al proceso general.
Mientras tanto, la divulgación de actas avanza a ritmos desiguales. Libre ha procesado el 77% de sus actas a nivel presidencial, el Partido Nacional el 72.3%, y el Partido Liberal el 69.3%. Cada instituto político debe contabilizar un total de 8,286 actas en este nivel, lo que implica que aún queda un tramo significativo del conteo por concluir.
El avance del escrutinio especial no solo cierra una etapa clave del proceso primario, sino que también deja preguntas abiertas sobre el nivel de participación real, la legitimidad de las candidaturas internas y el tipo de respaldo con el que llegarán los presidenciables a la contienda de noviembre.