Durante siglos, los juegos de mesa de la antigüedad han sido un misterio tan intrigante como las civilizaciones que los crearon. Muchos se conservaban apenas como tableros o piezas dispersas, sin una sola pista escrita sobre cómo se jugaban. Pero en los últimos años, no ha sido un arqueólogo ni un historiador quien ha dado un paso clave hacia la solución del enigma: ha sido la inteligencia artificial.
Uno de los casos más emblemáticos es el del juego hallado en el yacimiento de Shahr-i Sokhta, en Irán. Con más de 4,500 años de antigüedad, se considera el juego de mesa completo más antiguo jamás descubierto. Incluye un tablero con 20 espacios circulares, dados y 27 piezas geométricas. Pero durante décadas fue apenas un objeto de contemplación. Nadie sabía cómo se jugaba, hasta ahora.
Gracias a herramientas de IA, los investigadores pudieron simular miles de partidas hipotéticas, evaluar estructuras de juego y descartar combinaciones ilógicas o aburridas. Así, sistemas que utilizan el algoritmo de búsqueda de Monte Carlo, como los desarrollados por DeepMind para jugar Go, se aplicaron al pasado para proponer reglas plausibles.
En algunos casos, como el del Ludus Latrunculorum, un juego romano del que se conservaban referencias escritas, la IA sirvió para probar qué reglas eran más consistentes con los vestigios hallados y con la forma de los tableros. En otros, como el Senet egipcio o el Juego Real de Ur de Mesopotamia, se combinaron simulaciones con evidencias arqueológicas como tablillas cuneiformes o pinturas funerarias.
Uno de los proyectos más destacados en este campo ha sido el Digital Ludeme Project, dirigido por Cameron Browne, que ha analizado más de mil juegos tradicionales a lo largo de 6,000 años. De allí surgieron vínculos insospechados entre juegos actuales como el Seega, el Tablut o el Kharebga con estructuras que podrían haberse originado en la antigüedad.
El trabajo ha sido tan detallado que ya se puede jugar una versión online del juego de Shahr-i Sokhta, desarrollada por Sam Jelveh y el arqueólogo Hossein Morad, basándose en las reglas propuestas por las simulaciones de IA.
El esfuerzo continúa
Más de 200 investigadores en informática, arqueología e historia colaboran en el proyecto GameTable, con el objetivo de perfeccionar estas herramientas y quizás responder una pregunta aún más difícil ¿por qué algunos juegos han sobrevivido transformados hasta nuestros días, mientras otros desaparecieron sin dejar huella?
En tiempos donde la IA es usada para predecir mercados, controlar dispositivos o generar imágenes, también hay espacio para algo más sutil: reconstruir cómo jugábamos hace milenios. Y entender algo más sobre cómo pensaban y se divertían nuestros antepasados.