Medio siglo después de haber sido sustraídas, 133 piezas arqueológicas de origen precolombino fueron devueltas a Honduras por el Gobierno de Francia. La entrega oficial se llevó a cabo recientemente y representa uno de los esfuerzos más visibles en la recuperación del patrimonio cultural disperso fuera del país.
Las piezas, entre las que figuran metates, vasijas, puntas de flecha, hojas de obsidiana y figurillas antropomorfas, provienen de zonas del sur y centro de Honduras, particularmente de los departamentos de Choluteca, Valle y Comayagua, regiones asociadas a los pueblos lenca y chorotega. Según las autoridades, algunas de ellas también muestran evidencia de intercambio comercial con culturas mesoamericanas, como la olmeca.
Las piezas, que estuvieron durante años en la colección del Museo Quai Branly, en París, fueron identificadas gracias a la colaboración internacional. La investigadora Marie Kolbenstetter, asociada a la Universidad de Leiden (Países Bajos), reconoció su origen hondureño durante una visita al museo y notificó al IHAH. A partir de ese hallazgo, se inició un proceso de gestión que culminó con la devolución.
Sin marco legal en su momento
Según explicó el gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Rolando Canizales, las piezas salieron de Honduras en una época en la que no existía regulación para la protección del patrimonio cultural.
Este antecedente no solo explica su salida, sino que también expone los desafíos que enfrenta el país para recuperar objetos dispersos en colecciones extranjeras, muchas veces sin registro formal.
Actualmente, Honduras cuenta con investigadores asociados en universidades internacionales que apoyan en la localización e identificación de bienes patrimoniales. Este tipo de cooperación ha permitido avances en procesos de restitución voluntaria como el que se concretó con Francia.
Exposición en Tegucigalpa
Las 133 piezas serán expuestas en el Museo de Historia de Honduras, ubicado en el centro histórico de Tegucigalpa. Autoridades del IHAH indicaron que esta será una oportunidad para fortalecer el acceso del público a representaciones materiales de culturas poco documentadas y a menudo subrepresentadas, como las del sur del país.